Chile: Norte de Chile

Descubre una tierra de contrastes

El norte de Chile es una región de asombrosos contrastes, hogar del desierto de Atacama, el más árido del mundo, y de un cielo tan claro que es considerado uno de los mejores lugares para la observación astronómica. Aquí, los paisajes desérticos se mezclan con coloridos pueblos andinos, antiguas civilizaciones y modernas minas de cobre, ofreciendo una rica mezcla de historia, cultura y naturaleza.
Valle del Huasco
Conocido como el Jardín de Atacama, el Valle del Huasco destaca por la gran cantidad de pequeños poblados y aldeas agrícolas. Disfruta de las actividades de ecoturismo, agroturismo y culturales que puedes realizar en sus alrededores.
Conoce a fondo la fuerza de las tradiciones campestres con orígenes de la cultura diaguita que están fuertemente enraizadas en el valle. Transpórtate a la inmensidad del espacio bajo uno de los cielos más limpios del mundo y conoce las estrellas con denominación indígena. Recréate en el Parque Llanos de Challe con las hermosas cactáceas y guanacos silvestres que corren libremente.
El agradable clima templado durante todo el año, hacen de este valle un destino ideal para quienes gustan recorre sus alrededores haciendo trekking.
Culturas ancestrales y viajeros de todo el mundo se mezclan en este antiguo pueblo con calles de tierra y casas de adobe.
Visita la antigua plaza para conocer las costumbres de sus habitantes. Entrégate al paso calmado de su gente y no te pierdas su añosa iglesia. Empápate del arte local, en el Pueblo de Artesanos y déjate seducir por las propuestas gastronómicas locales e internacionales de sus restaurantes.
Interesantes tours te permitirán explorar los múltiples atractivos de la zona: géiseres activos, lagunas que destacan por sus intensos colores y deslumbrantes salares. Recorre el desierto en bicicleta o disfruta del valle de la Luna.
Una vez caída la noche ¡qué mejor que disfrutar las infinitas estrellas que tintinean sobre el desierto más árido del mundo!
Parada obligada de turistas que siguen el “camino del Inca”, es un oasis de sombra en medio del desierto. Habitado por comunidades atacameñas, su ritmo pausado es solo interrumpido por fiestas religiosas que, dependiendo del patrono, incluyen challa, harina o chicha de algarrobo.
Prueba las típicas preparaciones culinarias del norte del país y no dejes de visitar la antiquísima Iglesia de San Francisco, construcción que data de 1.600. Es la más antigua en Chile y fue levantada con milenarias técnicas indígenas. Entra y maravíllate: está hecha de adobe y madera de cactus.
Levántate de madrugada para disfrutar del espectáculo protagonizado por los cráteres de El Tatio apenas sale el sol. Ubicados a 4.200 metros de altura, sus fumarolas crean impactantes columnas blancas de vapor que logran su mayor esplendor entre las 06:00 y 07:00 am.
Aprovecha tu paseo matutino y observa cómo salen de sus escondites vizcachas, vicuñas, ñandúes y otras aves, que buscan su desayuno entre llaretas y cactus gigante. ¿Cansado? Termina el día en las sanadoras aguas termales que ofrece el destino.
Escenario de múltiples sorpresas, la laguna de sal de tres mil kilómetros cuadrados es un espectáculo sin igual. Hogar de aves andinas y una gran reserva de litio, su gruesa costra forma cúmulos que crujen al atardecer, mientras las temperaturas descienden rápidamente.
El Salar de Atacama es uno de los máximos atractivos de la Reserva Nacional Los Flamencos. Maravíllate con el gran número de pájaros de largas extremidades que anidan y se alimentan en sus “ojos de agua”, como la laguna Chaxa. Abre bien los ojos, y descubre las diferencias entre los flamencos andinos, chileno y el de james.
Las extrañas formaciones rocosas y las dunas del Valle de la Luna, los cambiantes colores del Valle de Marte y de la Cordillera de la Sal son un atractivo que no puedes dejar de presenciar en el Desierto de Atacama. De noche, ambos lugares se transforman en el mejor escenario romántico para observar las estrellas.
Ubicados a pocos minutos de San Pedro de Atacama, puedes acceder a estos místicos parajes en bicicleta, recorrerlos en un trekking y disfrutar de sus dunas practicando sandboard. Visítalos e inmortaliza en tu memoria las sobrecogedoras sombras que regala el desierto.
En primavera y verano aprovecha las playas de La Serena, camina por la extensa Avenida del Mar o anda de compras a la Recova, el mercado y feria artesanal más famosa de la zona.
En Coquimbo, no puedes perderte la playa La Herradura y la vida nocturna del Barrio Inglés. También puedes probar como anda tu suerte en el casino. Si vienes en la fecha en que Chile celebra su independencia (18 y 19 de septiembre) la fiesta es en La Pampilla, un clásico para bailar cueca, cumbia o salsa, probar platos típicos y tomar vino o tragos con pisco.
Si tienes alma de deportista, ven a disfrutar los muchos depósitos de adrenalina de La Serena y Coquimbo: Trekking, pesca deportiva, surf y parapente son algunas de las actividades que esperan por ti.
Centro de la gastronomía local, la Caleta San Pedro ubicada cerca de La Serena reúne a un selecto grupo de 10 cocinerías expertas en preparaciones a base de productos del mar. No dejes de probar especialidades como el chupe de jaiba, machas a la parmesana y empanadas de mariscos.
Disfruta de la envidiable vista al mar mientras pruebas un mariscal acompañado de un buen vino blanco de la zona, y comparte recetas de cocina con los meseros del lugar. El secreto del éxito de la caleta: los pescados y mariscos van directamente del mar a la cocina. ¡Bravo!
Islas deshabitadas con impresionante presencia animal y playas de arenas blancas es lo que ofrece la Reserva Nacional Pingüinos de Humboldt, unión de las islas Chañaral, Damas y Choros.
En las islas podrás conectarte con la naturaleza al encontrarte cara a cara con lobos marinos, delfines nariz de botella y el pingüino de Humboldt que forma sus colonias en esta zona y da nombre a la reserva. Si vas en temporada cálida, entre octubre y abril, puede que incluso veas en primera persona gigantescas ballenas jorobadas, azul y fin.
Además de admirar las bellas playas de la Isla Damas, también puedes descansar en ellas, bucear en sus aguas y caminar por sus senderos hasta llegar a miradores con espectaculares vistas de la reserva mientras el sol se esconde en el mar.
Un cara a cara con delfines nariz de botella, buceo en aguas cristalinas y descanso en una de las playas más hermosas del norte del país. Punta de Choros, un apacible pueblo pesquero, espera por ti.
Carga energía en algunos de los múltiples sectores de camping habilitados. Descubre pingüinos y lobos marinos en paseos en bote a la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt, que incluye la Isla Damas e Islas Choros. Una aventura que te permitirá sacar las mejores fotos de este verdadero tesoro de las costas chilenas.
Ubicado en el corazón del Valle del Elqui y en medio de los escénicos paisajes de la precordillera de Los Andes, se encuentra este poblado que es sinónimo de ocio, relajo y buen trago.
Cuna de los mejores piscos artesanales del país, no puedes dejar de degustar este exquisito destilado de uva moscatel. Mezclado con bebida gaseosa, se le llama piscola y es el brebaje favorito de los chilenos a la hora de animar una fiesta. ¡No dejes de probarlo!
Visita este bosque que crece en medio de una zona desértica costera, a más de 1.250 km de distancia de su hábitat normal, un testimonio real de lo que fue el desierto de Atacama hace más de 30.000 años.
Recorre esta tierra de suaves pendientes con caminos que te llevarán a miradores desde los cuales podrás ver diferentes especies de animales como halcones, perdices, pingüinos de Humboldt y zorros culpeo.
Hacia el interior del bosque podrás ver de cerca las más de 440 especies de árboles y plantas nativas y respirar el aire puro da la naturaleza milenaria.

Iquique te robará el corazón.

Pasa el día frente al mar, toma el sol en una reposadera, descubre el fondo marino del Pacífico buceando o súbete a una moto acuática para surcar las olas. En sus playas nada parece imposible y la vida nocturna se siente intensamente en sus bohemios locales, donde la mezcla cultural es una constante.
Visita su Zona Franca, centro de intercambio comercial con países del Mercosur y Asia Pacífico, un verdadero paraíso de las compras, donde encontrarás desde productos electrónicos hasta finos perfumes.
Disfruta de su buena gastronomía en los restoranes con vista al mar y deléitate con su tradicional mango sour: trago a base del cremoso fruto tropical, uno de los tesoros de la ciudad junto a las guayabas, pomelos y limones que se cultivan en sus oasis.
Recorre el centro de Iquique y transpórtate a la época en que las señoras vestían de tafetán y sombrilla, y los hombres se lucían con bigote de caracol. Maravíllate con los edificios que aún conservan el glamour de la abundancia que se vivió en los tiempos de la explotación salitrera.
Parte admirando la arquitectura de la Aduana de Avenida Arturo Prat, donde también funciona el Museo Naval, o recorre el Muelle de Pasajeros. En este lugar puedes tomar un bote para visitar el sitio donde se hundió la corbeta Esmeralda durante el famoso Combate Naval de Iquique.
Una visita a este tranquilo poblado es un viaje del que regresarás cargado de maravillas. En medio de salares y geoglifos, descubre el poblado de Pica, que se luce por frutos como el mango, guayaba, pomelo y el famoso limón de pica.
Conoce este milagro del desierto, que se abastece de agua de las napas subterráneas que se acumulan en una suerte de piscinas llamadas cochas, las que atraen a bañistas seducidos por sus agradables temperaturas y llamativa vegetación circundante.
La historia del oro blanco envuelve dos oficinas salitreras que se transformaron en el mayor yacimiento de salitre del mundo a principios del siglo XX.
La transformación de los yacimientos de salitre en una comunidad con su propio lenguaje, organización, costumbres y expresiones creativas encanta hasta el día de hoy a quienes recorren estos pueblos fantasmas en pleno desierto de Atacama.
Visita el campamento de Humberstone y el área industrial de Santa Laura y revive los días de gloria salitrera, y los recuerdos de uno de los períodos más esplendorosos de la historia del país.
Una mezcla de historias sobre pueblos mineros en medio del desierto. Limpios cielos estrellados; y playas para familias y deportistas te esperan en Antofagasta. Viaja por la historia, explorando los rincones y misterios de las oficinas salitreras. Estas antiguas aldeas, que tuvieron su esplendor entre finales del siglo 19 y principios del 20, se han transformado en verdaderos “pueblos fantasmas”. Aprovecha los despejados cielos del Desierto de Atacama para observar las estrellas en los mejores observatorios astronómicos del país.
Recorre las playas de los alrededores de la ciudad, sus balnearios de arenas blancas y tranquilas aguas. Si eres amante del surf o bodyboard, no te desanimes ¡también encontrarás olas para poner a prueba tus habilidades!
Extraña formación rocosa, que parece un arco blanco en una zona de acantilados donde rompen fuertes olas. Admira el poder de la naturaleza reflejado en estas murallas de piedra que corresponden, en realidad, a cumbres de la Cordillera de la Costa.
Recorre el borde costero en dirección a Tocopilla para llegar al monumento natural que supera los 40 metros de altura. Y en el camino, saca a flote tu lado artístico fotografiando la bella vista de esta escultura natural desde los diferentes miradores que la rodean.
Chuquicamata se ve desde Calama y eso todavía provoca nostalgia en sus ex habitantes, que tuvieron que moverse a la cercana ciudad por el avance de la mina. Impresionante en dimensiones y estructura, no dejes de recorrer el yacimiento de cobre a cielo abierto más grande del mundo.
¿Adoras sentir el sol en tu piel y que la arena tibia te acune mientras descansas? Entonces debes visitar Arica. Su buen clima y playas de agua tibia invitan a disfrutar de románticas puestas de sol. Además, puedes practicar deportes acuáticos como surf y bodyboard, mientras admiras la inmensidad del Monumento Nacional Morro de Arica.
Empápate de la historia visitando la Catedral de San Marcos y el Museo Arqueológico de San Miguel de Azapa, donde encontrarás las momias más antiguas del planeta y recorre sus valles ricos en exóticas frutas.
La cocina local y el clásico pan con aceitunas de Azapes, es un placer que no puedes perderte. La fusión de sabores es el reflejo de la diversidad de sus calles. Y si lo tuyo son los juegos de azar visita el casino ubicado solo a pasos del mar.
Codpa es el lugar ideal para desconectarse. Recorre sus valles en bicicleta, disfruta de sus agradables temperaturas y, si lo deseas, da un romántico paseo bajo sus estrellados cielos.
Súbete la falda o arremángate el pantalón para participar de la tradicional fiesta de la Vendimia. Ritual único que no olvidaras. Alza la copa y brinda con el famoso vino Pintatani, licor artesanal que aseguran es hecho con las primeras cepas de uvas de Chile.
Uno de sus principales atractivos es el maravilloso lago Chungará, uno de los más altos del mundo, que se encuentra a los pies de los volcanes gemelos Payachata. Si te apasiona la historia, existen lugares de interés arqueológico e histórico que debes visitar, como el pueblo e iglesia de Parinacota, el poblado de Chucuyo y las estancias de Chungará, Ajata y Cruzane.
Acampa a los pies de volcanes y cuevas, frente al reflejo de hermosas lagunas, o pesca en los ríos del parque con una espléndida vista que te hará olvidar que estás en una de las regiones más pobladas de Chile.
Habla bajito y abre bien los ojos. Visitar este poblado declarado Monumento Nacional es empaparse de la cultura local. Aprende del hábil trabajo de las tejedoras de lana de alpaca que habitan el lugar, y recorre su iglesia de piedra que data del siglo XVII.
Místico destino enclavado al interior del Parque Nacional Lauca, sus construcciones de adobe esconden múltiples leyendas de espíritus y supersticiones. No te asustes, sus habitantes aseguran que el volcán Parinacota cuida las espaldas de los viajeros.
A más de 4.200 metros de altura, este salar de blanco intenso invita a admirar sus hermosas lagunas interiores de color azul intenso escondidas en medio del desierto más árido del mundo.
Los bofedales de este monumento natural son hábitat de diferentes familias de flamencos, como el chileno, parina y james. Saca tu cámara fotográfica e inmortaliza a ñandúes, vicuñas y llamas que habitan de manera silvestre en sus alrededores.
Famoso por sus aceitunas y frutas tropicales, San Miguel de Azapa invita a deleitarse con un día de campo o paseos en bicicleta por sus valles. Disfruta de su ritmo calmado y claridad de sus cielos nocturnos, las estrellas parecen brillar más intenso a cada minuto.
Visita el Museo Arqueológico San Miguel de Azapa, en él encontrarás milenarios restos de la cultura Chinchorro. ¿Tienes espíritu científico? Sigue la huella de los geoglifos en el desierto y recorre el Pucará de San Lorenzo. El altiplano siempre te sorprende con una nueva aventura.
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