Chile: Sur de Chile

Tierra de Lagos, Volcanes y Tradiciones

El sur de Chile es una región de paisajes idílicos donde lagos cristalinos, volcanes majestuosos y verdes bosques se entrelazan para crear un escenario perfecto para el descanso y la aventura. Ciudades como Puerto Varas y Frutillar combinan el encanto europeo con la calidez chilena, mientras que los parques nacionales invitan a explorar senderos que atraviesan montañas y cascadas. Esta región también es rica en cultura, con influencias de pueblos originarios y colonos que se reflejan en su gastronomía y tradiciones. El sur de Chile es un rincón mágico donde la naturaleza y la cultura se encuentran en armonía.
Concepción
Si siempre soñaste con tener tu propia banda de rock, no puedes dejar de recorrer los bares y salas de ensayo de esta ciudad. Cuna de grandes músicos, en cada esquina se escucha un acorde o aplaude un nuevo artista.
Recorre su barrio universitario y deléitate con su gran oferta cultural liderada por la Casa del Arte donde brilla a sus anchas “La Presencia de América”, colorido mural del mexicano Jorge González, que celebra la independencia de los pueblos latinoamericanos.
Enamórate de la bella vista de la ciudad que entrega el Cerro Caracol y Parque Ecuador. Pasea por sus frondosos senderos, coqueteando en sus múltiples miradores y disfrutando de un romántico encuentro bajo las araucarias. Saborea sus generosos platos a base de productos del mar.
A orillas del Pacífico encontrarás esta antigua localidad minera que te invita a conocer de cerca un importante periodo de la historia de Chile. Déjate guiar a través de túneles y galerías a 50 metros bajo el mar para ingresar a la famosa mina «El chiflón del Diablo».
Visita el Museo Histórico de Lota, los bellos jardines del Parque Cousiño y revive el glorioso pasado de esta ciudad. O simplemente camina por las anchas playas y disfruta los mejores sabores del mar mientras observas los barcos de colores sobre el mar.
El primer eslabón de la ruta de los lagos del sur de Chile te invita a disfrutar de variadas actividades al aire libre. Los bosques nativos, bahías y playas existentes se convierten en el escenario perfecto para realizar windsurf, natación, ski acuático, entre otros deportes náuticos.

En este lugar, a los pies de la cordillera de Nahuelbuta, encontrarás un patrimonio humano y natural invaluable marcado por el oficio de artesanos mapuches, secretos medicinales y una gastronomía que combina tradiciones originarias y las de colonos alemanes.

Los paisajes de Tirúa son la composición perfecta entre notable belleza costera y encanto rural. Envuelto por la cultura e identidad mapuche, esta ciudad te seducirá con su artesanía tradicional en lana y tintes naturales.
Las claras arenas y bosques nativos de Isla Mocha son el refugio de las más de 500 especies de aves que habitan en la Reserva Nacional. Recorre la isla practicando trekking, en bicicletas o disfrutando las exquisiteces gastronómicas que transforman este lugar en el paraíso de los chefs.
Tierra de mitos, leyendas, tradiciones y una gastronomía incomparable. Chiloé es una isla de sorprendente riqueza cultural y natural.
Descubre sus pintorescos palafitos, coloridas casas construidas sobre el agua y disfruta de la compañía de sus cálidos habitantes.
Explora su mítico territorio, coloridas iglesias de madera, 16 de las cuales fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Prueba el tradicional curanto, preparación de mariscos y otros ingredientes como la papa chilota, cocinados en un hoyo con piedras calientes.
Y si de naturaleza se trata, esta isla te regala cinematográficos paisajes. Recorre las diversas rutas de trekking y navega en kayak por sus maravillosos canales. El Parque Nacional Chiloé y Tantauco te atraparán con sus colores siempre verdes.
Siente la exquisita brisa marina y contempla la inmensidad del Pacífico sentado frente al mar en Puerto Montt. Descubre su identidad portuaria, el cultivo del salmón y su rica gastronomía.
Degusta las delicias del mar en la caleta Angelmó, protagonista de la ciudad que te recibe con la mesa llena de mariscos y pescados de la zona. Deléitate con los variados restaurantes, algunos con vista a la Isla Tenglo y volcán Calbuco, donde todo se prepara al instante: paila marina, el “cancato” (guiso de pescado, chorizo, queso y tomate) y los insuperables erizos.
Recorre las calles de Puerto Montt y sorpréndete con su catedral construida en madera de alerce, donde cruceros internacionales y ferries navegan rumbo a Chiloé recorriendo los fiordos de Aysén y Magallanes.
Su latente tradición alemana te invita a saborear un delicioso kuchen o strudel de manzana a orillas del lago Llanquihue. ¡Imprégnate de la mezcla cultural chileno alemana en esta ciudad custodiada por volcanes!
La ciudad de Frutillar destaca por ofrecer a lo largo del año un programa de eventos musicales de primer nivel. El escenario del magnífico Teatro del Lago recibe a orquestas y artistas mundialmente conocidos recibe cada verano las Semanas Musicales de Frutillar – un festival de dos semanas de recitales y conciertos – con miles de conocedores de la mejor música clásica.
Piérdete en Frutillar, en su playa de arena negra y aguas cristalinas. Pasea por sus calles limpias, ordenadas, rodeadas de jardines de rosas y dalias. Maravíllate con sus típicas construcciones de madera.
Aventura y tradición chileno alemana, en medio de una impresionante naturaleza, es lo que Puerto Varas tiene guardado para ti. ¡Descubre sus mágicos rincones, su costanera que invita a caminar y a contemplar los volcanes a orillas del lago Llanquihue!
Recorre la “Ciudad de las Rosas”, su inconfundible y tradicional arquitectura germana; y sus modernos barrios residenciales con cuidados jardines.Goza de la aventura y la naturaleza, haciendo kayak o pesca deportiva.
Arrienda una bicicleta en Puerto Varas y llega a los Saltos de Petrohué. A través del recorrido, encontrarás hermosas playas.
Puerto Varas cuenta con exquisita gastronomía, casino con animada vida nocturna y una interesante oferta cultural. En invierno, sus habitantes celebran el imperdible “Festival de la Lluvia”.
El cruce andino es la ruta natural que une Puerto Varas con Bariloche. Un viaje que incluye los mejores paisajes de bosques, lagos y volcanes. Una experiencia para repetir una y otra vez.
Por aquí pasaron personajes históricos que buscaron nuevas rutas. Primero fueron los aborígenes que nos abrieron las puertas de un posible cruce entre dos países. Luego llegaron los jesuitas que venían desde la Isla de Chiloé buscando traer sus creencias a un territorio prácticamente deshabitado. Caminaron sin parar, subieron y bajaron cerros tupidos de vegetación. Encantados por su belleza comenzaron a explorar posibles nuevas rutas… hasta que llegaron los colonos alemanes con ganas de industrializar y hacer crecer el comercio en ambos países.
El Cruce Andino considera 180 kilómetros de naturaleza pura que mezcla la vegetación, lagos y caminos que cruzan la cordillera de Los Andes siendo sus joyitas más destacadas el Lago Todos los Santos (Chile) y lago Nahuel Huapi (Argentina) con sus impresionantes colores turquesas.
El camino se pierde en la cordillera los Andes. Navegaciones, vistas panorámicas y hasta actividades de aventura se pueden realizar. Algunos dicen que es un viaje dentro de otro viaje… Un destino casi infinito entre bosques de coigües, ulmos, olivillos, lagos y volcanes.
El mejor destino para los sibaritas y amantes del aire libre. Mezcla perfecta entre buena mesa y paisajes escénicos. Degustarás platos que rescatan lo mejor de la cocina autóctona mapuche junto al dulzor de los dulces alemanes.
Vive intensos días, con la amplia oferta de restoranes, ferias, mercados y casinos de juego. Toma un descanso y relájate en sus centros termales de tibias y sanadoras aguas que revivirán tus sentidos.
Practica rafting, canopy, canyoning y trekking entre sus magníficos volcanes, ríos y lagos. En las empinadas pistas de sus montañas disfruta del snowboard.
Recorre sus Parques Nacionales y disfruta de milenarios bosques de araucarias y el suave silbido de aves. Fotografía la fauna autóctona y enamórate de especies únicas como el monito del monte o el pudú.
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